Oryctes nasicornis (Linnaeus, 1758) o escarabajo rinoceronte europeo, es un coleóptero de la familia Scarabaeidae. Actualmente, esta familia es la que engloba los escarabajos de mayor tamaño.
Por otro lado, compartiendo hábitat podemos encontrar al escarabajo rinoceronte menor, Phyllognathus excavatus, que podría llegar a confundirse con el protagonista de este artículo. Algunas pistas que nos ayudarán a diferenciarlos:
Aunque los ejemplares de mis fotografías fueron observados en las Lagunas de Ruidera y en la localidad de Mutxamel, es una especie ampliamente extendida por la península ibérica, ciertamente frecuente de observar.

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Los adultos alcanzan un gran tamaño, pudiendo llegar a medir entre 30-45 mm de longitud. Marcado dimorfismo sexual, teniendo los machos un cuerno muy marcado característico, además de curvo hacia atrás en el clípeo (Zona de la cabeza bajo la frente y sobre la boca). Las hembras tienen una pequeña protuberancia en forma de cono y son de menor tamaño que los machos.
Ambos sexos son de color castaño oscuro con un cuerpo rechoncho y abundante pilosidad pelirroja en la parte ventral y en los fémures de las patas. Antenas cortas.
Las larvas son de color blanquecino, a excepción de la cabeza, espiráculos y patas que son marrones, tienen forma cilíndrica y poseen tres pares de patas. Pueden llegar a medir ente 100 y 120 mm de longitud.
Se distribuye por Europa meridional y Central, el norte de África y Asia central y oriental. Como se ha comentado al inicio de la publicación, en la península ibérica podemos encontrarlo bien extendido y de forma frecuente. También presente en islas Baleares.
Su hábitat son bosques donde las larvas se desarrollan a expensas de materias vegetales en descomposición, siendo frecuente encontrarlas entre la tierra y madera podrida de las partes decrépitas de viejos árboles o arbustos (a excepción de coníferas). También es frecuente encontrar larvas en compost de ambientes antrópicos.

Los adultos de Oryctes nasicornis emergen entre finales de mayo y septiembre, siendo muy frecuente observarlos durante el día en zonas urbanas (parques, jardines). Llegan a vivir varias semanas o incluso meses y durante este periodo, rara vez se alimentan. De hacerlo, lo hacen de savia de las heridas de algún árbol.
Tienen un vuelo torpe (que además les hace gastar gran cantidad de energía) y son bastante tranquilos. Tardan entre 2 y 4 años en completar su ciclo biológico, e incluso más tiempo, si las condiciones ambientales y de provisión de alimento fueran excesivamente adversas, permaneciendo la larva del tercer estado en diapausa.
Las larvas, cuando van a pasar al estado de crisálida, se entierran más profundamente para construir un refugio en el que permanecen mientras se transforman en adultos.