Polyphylla fullo (Linnaeus, 1758) también conocido como escarabajo batanero es el segundo coleóptero de la familia Scarabaeidae de mayor tamaño de Europa.
Este escarabajo es relativamente complicado de observar. Yo he tenido la suerte de encontrarme dos ejemplares en Aragón, uno en Puertomingalvo (Teruel) y otro en Ballobar (Huesca).
Estos dos encuentros, espero recordarlos durante mucho tiempo, porque han sido ciertamente curiosos. El de Puertomingalvo, fui a cogerlo para apartarlo de una zona de tránsito de personas y empezó a chillar (yo también me puse a chillar), y es que resulta, que ese es el mecanismo de defensa de estos escarabajos. En el segundo encuentro, lo cogí del suelo pensando que estaba muerto, y resulta que estaba semi-vivo, pero tenía diferentes agujeros por el abdomen, ya que hormigas rojas se lo estaban comiendo por dentro (murió a las pocas horas). Para no acordarse, ¿verdad?

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Es uno de los escarabajos de mayor tamaño de Europa, pudiendo alcanzar entre 3 y 4 cm de longitud. Existe dimorfismo sexual entre machos y hembras, solamente debemos de fijarnos en las antenas. Los primeros las tienen en forma de abanico (imagen de portada de esta publicación) y las hembras las tienen simples.
Tienen una coloración marrón oscura, con diferentes manchas blancas que recorren su cabeza, tórax y élitros. Por la parte ventral tiene abundante pilosidad de color crema.

Se encuentra distribuida por Europa, norte de África y Oriente Medio. En España está presente sobre todo en la mitad norte, en la costa mediterránea y en islas Baleares.
Los adultos se alimentan de las acículas de los pinos y las larvas de raíces de diferentes plantas silvestres, como cardo marino (Eryngium maritimum) y barrón (Ammophila arenaria), y en terrenos cultivados de coníferas y viñas.

Como os comentaba al inicio, si se sienten amenazados son capaces de emitir un «chillido», llamado estridulación. Si os surge curiosidad, podéis ver el siguiente vídeo donde se ve a la perfección este sonido tan curioso.
Se puede ver volar a los adultos en los meses de verano, entre junio y julio. Son atraídos por fuentes de luz, por eso no es raro verlos en zonas urbanas.
Las hembras depositan unos 30 huevos en el suelo, que se desarrollan en un mes. Las larvas pasarán tres años en ese estado y puparán en la primavera. Los adultos aparecen entre mayo y junio de ese tercer año.