Lasiommata megera también conocida como mariposa saltacercas, es un lepidóptero perteneciente a la familia Nymphalidae.
El género Lasiommata tiene dos especies presentes en nuestro territorio, que son: L. maera y L. megera, siendo esta última sobre la que hablaremos en este artículo.

Al vuelo podemos confundir a Lasiommata megera con otro ninfálido conocido comúnmente como mariposa de los muros y de nombre científico Pararge aegeria. Para no confundiros, os doy un par de trucos:


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Los adultos tienen un tamaño que alcanza los 4 cm de envergadura alar. Si miramos las alas, tienen un color anaranjado de fondo, sobre las que aparecen diferentes líneas y bandas oscuras y algún que otro ocelo de color negro. Esta especie presenta un acusado dimorfismo sexual.
Los machos tienen el color de fondo del anverso de las alas más oscuro y una franja marrón postdiscal bien patente, ya que es donde se encuentran las escamas androconiales. Las hembras son de mayor tamaño y una coloración más clara.
Las orugas son de color verde y tienen una fina línea amarillenta que les recorre longitudinalmente todo el cuerpo.
Su distribución abarca desde el norte de África hasta el Cáucaso. También podemos encontrarla ampliamente distribuida en la península ibérica y en las islas Baleares.
Es una especie que vive en hábitats muy variados, como son: zonas urbanas, solares y descampados, cunetas de caminos, prados o zonas de monte bajo.
Las orugas se alimentan por la noche de diferentes géneros de gramíneas, como pueden ser: Agrostis, Aegilops, Aira, Brachypodium, Bromus, Festuca o Poa, entre otros.
El periodo de vuelo de esta especie va desde el mes de marzo hasta noviembre, pudiendo tener entre 2 y 3 generaciones anuales en función de la altitud. Si el año es cálido, podemos observarla volar todo el año.
Las hembras realizan la puesta de huevos sobre las hojas de los géneros de gramíneas nombrados anteriormente, pero siempre en lugares abiertos y soleados. En los primeros estadios de desarrollo, es frecuente que las orugas se alimenten por la noche. En aproximadamente un mes, ya estarán lista para crisalidar, colgándose del cremáster de fijación en algún punto cercano (muros, piedras o plantas).
Las orugas de la última generación, se alimentarán durante el día, para aprovechar las horas de sol que quedan y entrarán en hibernación en cuanto bajen las temperaturas, reanudando su actividad en la primavera del año siguiente y completando su ciclo biológico.
Los machos, presentan comportamientos territoriales al inicio del día y al atardecer, persiguiendo a otros machos e intentando cortejar y aparearse con las hembras que crucen su territorio.