Autographa gamma (Linnaeus, 1758) también conocida de forma común como plusia, es una mariposa nocturna o polilla de la familia Noctuidae.
En la península ibérica tenemos presentes hasta 5 especies del género Autographa, que son: A. gamma, A. pulchrina, A. jota, A. aemula y A. bractea. La que tiene una mayor distribución y es más frecuente de observar es la protagonista de este artículo.

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Los adultos tienen una envergadura alar de hasta 3 cm de longitud, y poseen una coloración críptica, combinando colores grises y marrones en diferentes bandas, que van a hacer que la polilla se camufle a la perfección cuando este posada en algunos troncos de árboles (como es el caso de la foto de portada).
En el anverso de las alas anteriores tiene una mancha blanca en forma de la letra griega gamma, que es la que le da parte del nombre científico. Cuando está en reposo, las alas anteriores tapan a las posteriores y se pliegan formando una especie de «tejadillo». Si la miramos de perfil, veremos una serie de crestas o protuberancias que, por otro lado, son habituales de encontrar en otros integrantes de la subfamilia Plusiinae.
Las orugas son de color verde con finas líneas laterales de color blanco o amarillo.

Se distribuye por el norte de África, Europa y Asia. En la península ibérica la podemos encontrar prácticamente en su totalidad. Es una especie que realiza largas migraciones, desplazándose hacia el norte de Europa en primavera y hacia el sur en otoño-invierno. Estas migraciones las realiza generalmente por la noche y en gran número, por lo que es frecuente que aparezcan tanto en entornos urbanos, como en otros rurales o naturales.
Las plantas nutricias de las que se alimentan las orugas son más de 200, ya que es una especie polífaga. Algunas de estas plantas son hortícolas (guisantes, pepinos, tomates…), pero también se alimenta de ornamentales y otras plantas silvestres.

Como comento en un apartado anterior, es frecuente observar gran cantidad de polillas de esta especie cuando se encuentra migrando, pero no debemos de alarmarnos. Esto ocurre casi de forma cíclica, de tal forma que cada X tiempo, la historia se va a volver a repetir.
El año 2024 fue uno de los años más recientes donde pudimos observar incluso en la propia capital española, cientos de polillas que, por desgracia, ocuparon durante semanas la portada de los informativos. Es entonces cuando la desinformación, el poco sentido común y una extraña histeria colectiva empujó a muchas personas a tener miedo y terror ante seres que son absolutamente inofensivos.
Veías la prensa y los informativos y, no sabías si estaban hablando de polillas o por el contrario de un pterodáctilo que andaba secuestrando niños por Madrid, nótese la ironía.
Y no, ni esta especie de polilla ni la mayor parte de ellas se comen los tejidos de la ropa o nuestros alimentos, de hecho son solo un pequeño porcentaje de estos insectos los que lo hacen, lo que pasa es que nos encanta generalizar y meter a todo bicho viviente en el mismo saco, es más fácil.