Arge ochropus (Gmelin,1790) anteriormente llamado Arge rosae, es conocido como la falsa oruga del rosal. Aunque a primera vista nos puede parecer la oruga de alguna mariposa, realmente es un himenóptero de la familia Argidae. Es frecuente observar tanto larvas como adultos en zonas ajardinadas en parques y jardines.

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Los adultos alcanzan unos 10 mm de longitud. La cabeza y el cuerpo son de color negro, mientras que el abdomen es anaranjado. Las larvas son más alargadas, alcanzando los 20 mm. Tienen una cabeza redonda y el cuerpo amarillo- verdoso con puntos negros de donde les salen pelos. Tienen tres pares de patas en el tórax.
Por lo general, encontraremos con mayor facilidad a las larvas que a los adultos, aunque si nos paramos delante de una rosaleda a observar con calma, posiblemente los veamos volar y aterrizar sobre las rosas.
A simple vista y tal como comentaba al inicio del texto, es relativamente frecuente que las larvas se confundan con orugas de lepidóptero, pero también se pueden confundir a los adultos con alguna especie de díptero. Para evitar esta confusión, podremos fijarnos en:

Tanto adultos como larvas pueden observarse en primavera y en verano. Tienen dos generaciones anuales.
La hembra adulta realiza la puesta de huevos en una incisión que ha realizado previamente en los tallos tiernos del rosal (en filas de unos 20 huevos). Esta incisión se asemeja mucho a una cremallera y seca los brotes y capullos en formación.
Las larvas se alimentan de las hojas del rosal y cuando completan su desarrollo, se dejan caer al suelo para pupar.
A mediados de verano, aparece la segunda generación de adultos con el que comenzará todo el proceso de puesta de huevos-eclosión-larvas que se alargará hasta la llegada de las bajas temperaturas, momento en el que descenderán al suelo para hibernar.
La oruga de esta especie se alimenta estrictamente de las hojas de los rosales, mientras que los adultos lo hacen del néctar y polen de: Tanacetum vulgare, Angelica sylvestris y Heracleum sphondylium.
Al alimentarse de las hojas, las larvas de este himenóptero causan importantes defoliaciones. También, las incisiones que hacen las hembras, causan daños en capullos y brotes tiernos.
Al ser de un tamaño considerable, las larvas pueden retirarse manualmente de las plantas y así evitaremos el uso de insecticidas químicos y el consecuente daño a fauna no objeto del tratamiento.