Aegomorphus clavipes es un escarabajo perteneciente a la familia Cerambycidae, donde sus integrantes son conocidos como longicornios (cuernos largos).
Ya son varias las ocasiones en las que me he encontrado con este coleóptero en diferentes puntos de la provincia de Zaragoza. Eso sí, siempre en entornos húmedos con arbolado típico de estas zonas. Es el único representante de su género en la península ibérica.

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Los adultos alcanzan hasta los 17 mm de longitud, siendo las hembras de un tamaño ligeramente superior al de los machos. La coloración es predominantemente grisácea y salpicada de manchas negras y blancas. Pronoto acabado en punta por sus laterales. Las antenas son largas y presentan anillas blancas y negras.
Su coloración críptica les ayuda a pasar totalmente desapercibidos cuando se encuentran en la corteza del tronco de algunos árboles (fotografía).
Las larvas son de color amarillento y tienen el cuerpo muy segmentado.


Se encuentra bien distribuido por el norte de África, China, Japón, Portugal y España. En nuestro país podemos observarlo en diferentes provincias, sobre todo en la mitad norte peninsular. Aunque también está presente en otras provincias del sudeste peninsular.
Es una especie polífaga que se alimenta de árboles de hoja caduca, como son: Populus, Tilia, Betula, Fagus y Salix, entre otros. Por lo que su hábitat está condicionado por la presencia de los árboles de los que se alimenta.
Esta especie tarda dos años en completar su ciclo biológico. Es frecuente observar a los adultos durante el día, entre los meses de mayo y agosto.