SL NA – 78 Foz de Burgui es un agradable paseo que nos llevará a conocer los oficios que se han realizado durante varias generaciones en este bonito pueblo de Navarra, Burgui.
Además de esto, podremos contemplar las caprichosas formas que deja a su paso el río Esca en un entorno privilegiado del Valle de Roncal, sin olvidarnos de la gran cantidad de aves rapaces y rupícolas que podremos observar sobre todo al final de la ruta.
Es un recorrido muy sencillo, de corta duración y con muy poco desnivel que comienza y acaba en una zona muy chula para darse un chapuzón una vez la hayamos realizado: las piscinas naturales del río Esca. También os recomiendo que os perdáis por las calles de este tranquilo pueblo, porque es absolutamente precioso.

Índice

Para comenzar la ruta, debemos dirigirnos al pequeño pueblo de Burgui, en Navarra. Si tenéis suerte, en la misma carretera que lo atraviesa y muy cerquita del punto de inicio, vais a poder encontrar aparcamiento en batería para dejar el vehículo. Si no es así, un poquito más adelante, ya saliendo del pueblo en dirección Roncal, hay una gran explanada asfaltada donde podéis estacionar sin problema.
Para dar inicio a esta preciosa ruta, debemos atravesar desde el pueblo el río Esca por un bonito puente de piedra de época medieval, que antaño sirvió para que cruzase tanto el ganado como los carruajes. Diferentes riadas a lo largo de los años 1580, 1642 y 1787 dañaron parte del puente, pero por suerte, hoy en día podemos disfrutarlo y recorrerlo.
Una vez hayamos cruzado, encontraremos un panel informativo, con la ficha técnica de la ruta y los puntos de interés que vamos a ir encontrando en ella.


La primera parada de esta ruta, es un homenaje a las mujeres que lavaban la ropa en el río Esca: las lavanderas. Generación tras generación, fueron convirtiendo estos momentos dedicados a tareas domésticas, en puntos de encuentro y en lugares de intercambio de información. Vais a poder encontrar tallada en madera la escultura de una mujer lavandera.

Una de las profesiones que más riqueza reportó tanto esta zona del Valle de Roncal como a otros valles navarros, esa fue la de los almadieros. De hecho, en Burgui se celebra todos los años a principios del mes de mayo el «Día de la Almadía”, con miles de visitantes que acuden desde muchos lugares diferentes.
Las almadías son balsas formadas por maderas de la misma longitud, que generalmente están atadas entre sí con fibras vegetales (principalmente de avellano y de mimbre silvestres, al ser muy elásticas). En una de las puntas de la balsa están los remos para dirigir esta estructura flotante por los diferentes tramos del río.
Estas balsas, fueron la forma utilizada hasta mediados del siglo XX para transportar la madera hasta diferentes puntos donde poder comercializarla.


En esta parada podremos ver la recreación de un horno, además de diferente información de todo el proceso de siembra del trigo, preparación del pan e incluso, las funciones de los panaderos.
Junto al horno, podemos ver una carbonera con un corte longitudinal para poder apreciar las diferentes capas internas. El trabajo de carbonero, generalmente, era un trabajo solitario, peligroso y que no dejaba demasiado dinero. Fue otro de los oficios que desaparecieron a mitad del siglo XX.
Y por cierto, hablando de pan. Os recomiendo muchísimo, que vayáis a la Panadería Ezker Okindegia, muy cerquita de la carretera que atraviesa el pueblo. Tienen productos muy ricos y a muy buen precio.



Otro de los oficios ya extintos fue el de calero. Para extraer la cal usada en la construcción y en la agricultura, era necesario construir hornos de cal denominados caleras. La recreación que se puede ver en esta ruta, fue construida en el emplazamiento original de una de las muchas caleras ubicadas en el municipio de Burgui.

Una vez terminemos el «recorrido de los oficios» iremos dejando atrás el pueblo y la zona de baño, y mediante una senda, pasaremos por el bosque de galería, dejándose ver el río entre los propios claros del bosque. Esta parte y hasta el final, es quizá lo «más salvaje de la ruta» y es lo que más disfruté, ya que hay mucha vegetación diferente y si te gustan los insectos como a mí, fliparás con la gran cantidad de polinizadores que hay (si haces la ruta en primavera o en verano).
Antes de llegar al observatorio de aves, hay alguna subida no muy pronunciada ni con mucho desnivel sobre la propia roca. En el propio observatorio, encontraremos diferentes carteles de las aves que si tenemos suerte, observaremos justamente en frente, en la pared rocosa. En este punto termina la ruta y toca volver al pueblo desandando lo andado.





A continuación te dejo el track a Wikiloc, donde podrás consultar o descargar esta ruta para llevarla contigo. No te olvides de seguirme si quieres estar al día de todas las rutas que vaya compartiendo.