Pieris napi (Linnaeus, 1758) también conocida como verdinervada es para mí, una de las mariposas del género Pieris más bonitas que hay.
Tiene un tamaño mediano-pequeño, similar al de otros piéridos, pero tiene una característica que nos ayudará a identificarla con facilidad: la nerviación verdosa del reverso de las alas posteriores.
Es una mariposa ampliamente distribuida pero que, se encuentra con mucha menor frecuencia que otras integrantes de este género.

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Los adultos, que pueden alcanzar una envergadura alar de entre 36-44 mm, presentan dimorfismo sexual e incluso variaciones entre las diferentes generaciones anuales.
Tanto hembras como machos tienen el anverso de las alas de color blanco, teniendo estos últimos una fina venación grisácea. Las hembras tienen dos manchas postdiscales de color oscuro. El reverso de las alas en ambos sexos, es amarillento con venas verdosas que son las que dan el nombre común a esta especie.
Las orugas son verdosas con pequeños puntitos verdes oscuros y otros puntitos laterales de color amarillento.
Está distribuida por Europa, norte de África, Asia y Norteamérica. En la península ibérica, como ya comentaba al inicio de este artículo, está bien distribuida, quizá es menos frecuente por la zona del sur.
El hábitat donde la encontraremos es principalmente zonas húmedas como pueden ser: márgenes de ribera o de bosques.
Las orugas se alimentan de crucíferas de diferentes géneros, como son: Cardamine, Lepidium, Arabis, Sisymbrium o Sinapis, entre otras. Es fácil observar a los adultos libando en zonas de prados, o en las inmediaciones de bebederos.
Puede llegar a completar hasta 4 generaciones anuales, siempre dependiendo de la altitud a la que se encuentre. Las hembras hacen la puesta de huevos de forma individual sobre la planta nutricia, en el envés. Las orugas tardan únicamente una semana en emerger de los huevos y se alimentan sobre todo de las hojas, aunque también pueden llegar a hacerlo de los frutos.
La crisálida la realizan sobre la planta nutricia, fijándose mediante un cinturón de seda y en tan solo dos semanas, emergen los adultos. Si es la última generación del año, pasarán el invierno en forma de crisálida.